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1er Festival Nacional La Quiaca 2012 27 y 28 de febrero, Estadio Liga Puneña de Fútbol, La Quiaca

El 27 y 28 de febrero se abre la puerta norte de argentina para dar paso a la música y la danza. Sabores, colores, Texturas y sonidos puneños tras siglos de cultura viva expresados en este Primer Festival Nacional en la Ciudad de La Quiaca.
Bruno Arias, Los Huayras, Liliana Herrero, Chilajatun, Paola Bernal, Juan Saavedra, Canto 4, Elpidio Herrera y Las Sachaguitarras Atamisqueñas, Claudio Acosta, El Bondi Cultural (JaviCaminos-Hernan Bolleta-Marino Coliqueo "che joven"- Juan Pablo Ance), Mariana Carrizo, AdrianaTula, Marita de Humahuaca, El Chaqueño Palavecino, Nacho Prado y Daniel Campos, Los Changos, Paola Arias,
Los Kjarkas, Mono Villafañe, La Quiaca 4, Cuervo Pajon, Felisa Nieve (Coplera), Vicitación Tito (Puneñas), Victor Toto Valle, La cantada, Soledad Mendoza, Hnos Serapio, Mama Pacha, Pasión Andina, La encrucijada, Dúo Hukumallku, La junta, El Bagual, Duo Valdiviezo Campos, Huayra Simyn, Yachachej Kuna, Ballet La Quiaca, Los de Minetti, Federico Toledo, Cesar Juarez, Cesar Ayala, Sentimiento, Vitu Barraza, Meta Chango, Dúo Degano Cardozo, Verde Trebol, Mauricio Tiberi, Angelo Aranda, Jorge "chapu" Dominguez, Diableros, Negro Velarde,
Los Changos del Huaico, Los Infernales + Revelación y Premio Consagración Tutu Campos.

Canto 4 MBS (entrevista)

Hace casi una década desembarcaron en Buenos Aires y hoy son parte de la escena obligada del circuito nacional de folklore. La esencia de los sonidos del norte y la eternidad sus los colores se expresan en la identidad de los salteños Canto 4, uno de los conjuntos revelación del nuevo folklore.
Desde su Salta natal, Canto 4 comparte con nosotros el balance del camino recorrido en estos diez años de existencia. Los cuatro integrantes de la banda participaron de la entrevista y cada uno aporta su visión del proceso, el cual estuvo siempre guiado por una identidad muy fuerte y destacada: la capacidad de sus músicos en el desarrollo de los arreglos de voces y la combinación de registros diferentes.
MBS ¿Cómo definirían hoy en día la propuesta musical de Canto 4?
Rodrigo: La propuesta de Canto 4  desde el principio fue hacer y lograr una fusión entre canciones clásicas del folcklore y canciones nuevas escritas por nosotros mismos, teniendo como resultado la aceptación de gente que escuchó a los Chalchaleros en los 60’ y también chicos que nunca antes habían escuchado folcklore.
MBS Hace ya varios años la banda se instala en la ciudad de Bs. As. ¿Cómo fue tomar esa decisión tan importante para la vida del artista, más allá de las proyecciones de de la banda? ¿Cómo fue ese proceso?
Facundo: En realidad nos instalamos en el 2003 en Bs. As.; desde entonces establecimos un lazo muy profundo con la ciudad, nunca nos costo ambientarnos porque nos rodeamos de gente muy buena que nos dio una mano y empezamos a estudiar y a comprendimos que la música es mucho más que escenarios los fines de semana. Aprendimos que es un trabajo de todos los días, de muchas horas, de mucha esfuerzo. En este proceso lo más importante es que en Bs. As. salieron nuestras composiciones y todo el folcklore que teníamos dentro, al no encontrarlo en la ciudad, salió en forma de canciones que formaron parte de nuestro primer disco, y son justamente estas composiciones propias las que nos hace distinto del resto.
MBS La vida en Buenos Aires no es sencilla y los “costos” en muchos sentidos son altísimos, sobre todo para la gente que tiene una dinámica de vida vinculada al ritmo del interior. A pesar de eso, ¿cuáles fueron los aportes más importantes para Canto 4 en relación a esta incursión en “la gran ciudad”?
Iván: Lo que fundamentalmente nos dio Bs. As., además de sacar nuestras canciones a la luz, es la vinculación con gente muy grosa que hace muchos años esta en el ambiente del folklore, como Norberto Baccon, ex representante de Soledad y de Los Nocheros, y también de músicos que eran y son nuestros ídolos y referentes, como “Cuty” y Roberto Carabajal o Abel Pintos . Entre el 2004 y el 2006 hubo una peña en pleno barrio de Once que se llamó SONKOY, allí cantamos todos los viernes y sábados compartiendo las noches con artistas centrales de primer nivel, eso nos dio el aprendizaje y la experiencia necesaria para después transitar los grandes escenarios.
MBS En términos musicales. ¿Cuál fue la evolución de la banda al dejar la Salta natal y vincularse con músicos de otras regiones y países. ¿Qué aportes sienten que se han producido en este sentido?
Juan: El desarrollo vocal en primer lugar, al estar en contacto con profesores y con gente muy talentosa nos hizo mejorar el rendimiento de todo lo referido a lo vocal, desde la afinación hasta la interpretación. Y en lo instrumental fuimos creciendo también y se nota en los discos, la evolución musical desde el bombo y la guitarra hasta la  batería y violas acústicas, en el último disco.
MBS Más allá de los posibles cambios artísticos y musicales. ¿Cuál es la esencia fundamental de Canto 4?
Iván: La esencia del grupo siempre serán las voces, las 4 voces que tienen colores y registros distintos, es una característica del canto en Salta y que no se daba desde la época de oro del folclore en los 60 y  sí se da en nosotros: dos tenores un barítono y un bajo. Si bien artísticamente vamos cambiando y musicalmente evolucionando, las voces son las que le dan a C4 la verdadera esencia, y obviamente con el agregado de las nuevas composiciones.
MBS Tenemos entendido que luego de la temporada de verano, Canto 4 se lanza en la producción se su próximo disco. ¿Cómo viene ese proceso, cuales son las expectativas?
Rodrigo: Cuando terminemos la gira de verano de este 2012 nos pondremos a trabajar de lleno en nuestro 4to álbum. Las expectativas son muy altas, pues debemos superar el gran disco anterior –Energía (2010). Ya estuvimos viendo algunas canciones para empezar a probarlas con la gente y a partir de marzo comenzar a ensayar y buscar el nuevo sonido, la nueva identidad musical y las canciones. Esperamos con muchas ganas estar presentando este próximo disco a mitad de año y lanzar la gira por el país como lo hacemos con cada disco que editamos.

 Entrevista: Pablo Gallo
Fotos: Prensa Canto 4

Molinos vibra con el festival del folklore y la jineteada

La localidad vallista “desbordó”. Autoridades y comerciantes manifestaron su satisfacción y ya piensan en la edición 2013.

Más de 3 mil personas llegaron a la primera jornada del Festival del Poncho, en la localidad de Molinos. La asistencia fue considerada como histórica por las autoridades, mientras cientos de familias de los valles disfrutaron hasta el alba de las voces de los artistas que normalmente escuchan por radio y televisión.
Se vendieron todas las localidades y hasta el cierre de esta edición esperaban repetir lo sucedido el viernes a la noche.
Por estos días, en el tranquilo poblado se alborotaron las calles de piedra y tierra, se colmaron los lugares de interés turístico y familias visitantes pasearon por las silenciosas cuadras que rodean la iglesia del pueblo. El camping estaba completo, no quedaba ninguna de las más de cien camas que hay para hospedarse.
Esa calma se mantuvo hasta la noche. El viernes comenzó a sacudirse con Canto 4, seguidos de Los Changos. En los pasillos que quedaban entre las sillas se armaron las primeras parejas y muy pronto se bailaban zambas y chacareras por todos los rincones del predio. El clímax de la noche se alcanzó con Los Huayra, que tuvieron que volver al escenario en tres oportunidades a pedido del público.
De esta forma , se propició el marco ideal para la fiesta que siguió de la mano del conjunto boliviano Los Kjarkas hasta las 5,30 de la mañana.
El cierre de la jornada quedo a cargo de Guitarreros que no desilusionaron a los que se quedaron a esperar el alba.
Anoche, hasta el cierre de esta edición se desarrollaba la doma nocturna con más de 20 montas. También se esperaba la presencia del dúo Coplanacu, Tomás Lipán, Pitín Salazar y Las Voces de Orán, entre otros.
Con estos artistas, Molinos cerró una cartelera de lujo para su edición 2012. Las autoridades ya están pensando en el año que viene cuando se cumplan los primeros 30 años de la Fiesta Nacional del Poncho.
“Durante el festival se vende hermoso”, dijo Isabel Barrionuevo, quien puso por primera vez un puesto en el predio. “No me arrepiento de la inversión y lo quiero repetir el año que viene”, agregó. Sabino Gutiérrez llevó a 8 integrantes de su familia. “Como somos de acá venimos todos los años, pero esta vez está espectacular”, dijo. A Sergio Rueda que trabaja de remisero y de chofer para excursiones turísticas le gusta este festival más que otros. “Es lindo porque es al aire libre y uno porque puede estar tranquilo”, dijo.
Entre los 3 mil visitantes que llegaron a este pueblo estaban las amigas Laura y Eugenia, que con 14 personas de La Silleta y Salta, alentaron toda la noche a Los Huayra. “Tendrían que asfaltar los caminos para que pueda llegar más gente”, opinaron.
“Es la fiesta de la familia”
El intendente de Molinos, Walter Chocobar, calificó al festival como una verdadera fiesta para las familias de los Valles Calchaquíes. “Aunque no llegamos a recuperar la inversión creemos que ganamos mucho más de lo que perdemos. No solo es bueno para que venga gente que no conocía Molinos y sepa más de nosotros, sino que es muy importante para la economía del pueblo y la alegría de las familias de la zona”.
El ministro de Cultura y Turismo, Mariano Ovejero, estuvo las dos noches en el festival. Otro que viajó a Molinos es el vicegobernador de la provincia, Andrés Zottos para ver actuar a su pequeño hijo Ivo.También se vió a la diputada nacional Norma Morandini, ex compañera de fórmula de Hermes Binner.

En la Segunda Luna Brillaron Abel Pintos, Bruno Arias, Aymama, y el público festejó con Canto 4


COSQUIN.- Si se dice que en el Festival Nacional del Folklore hay de todo, como en botica, las pruebas están a la vista. Si el juego de contrastes de la primera noche fue con actuaciones como la del Chaqueño Palavecino y la de la bailarina Eleonora Cassano, en la segunda el eclecticismo se vio con números festivaleros, con la presencia del pianista Miguel Angel Estrella y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y con un espectáculo historicista de música y textos de Pacho O'Donnell y Antonio Tarragó Ros.
El público escucha todo, no con la misma atención, pero recibe todo lo que le plantan frente a sí y se enfervoriza con esas propuestas que mejor se adaptan a lo festivalero. Anteayer hubo dos que reúnen todos los requisitos. La primera, ya en la apertura, fue la actuación de Sergio Galleguillo; la siguiente fue la de Canto 4, que sigue haciendo los deberes para meterse al público en el bolsillo. Dio un show pirotécnico, a la medida de la asistencia festivalera y eso le valió el bis que le reclamaban con toda la fuerza la audiencia y la conductora del festival. Fue el primer grupo que debió volver a escena por PEDIDO DE LA GENTE. No se salvó ni Omar Moreno Palacios, que cuando estaba sentado para comenzar su recorrido por la música bonaerense debió levantarse para dejar paso al BIS del cuarteto salteño surgido dentro de la corriente nochera.
Otro que se llevó muchos aplausos fue Bruno Arias; pero él no tuvo bis. Sin embargo, el talentoso jujeño vio recompensado el hecho de haber llegado a Cosquín acompañado por un grupo numeroso de músicos y casi medio centenar de bailarines quiaqueños. Un gran esfuerzo que debió resumir en tres canciones. Algo similar sucedió con Aymama. A pesar de que recurrió innecesariamente a la más clásica de las zambas, puso varias joyitas en su breve repertorio y con apenas tres canciones el trío femenino demostró que ahora se planta de otra manera en el escenario Yupanqui y que está a punto caramelo.
Y si de plantarse se trata, Abel Pintos fue quien le puso el broche a la segunda luna (aunque luego quedaban muchos artistas todavía). El cantor de Ingeniero White fue el que llenó la plaza Próspero Molina antenoche, fue el que llevó a ese público femenino que lo adora y que lo sigue más allá de la procedencia de su música (sea folklore o pop).
Más temprano, la música estaba en las playas coscoínas. El río no viene caudaloso, pero el diquecito de La Toma estaba colmado de gente. Para las siete de la tarde, alimentado por la voz de Memo Vilte, el balneario era una fiesta jujeña. Carnavales y chayas sirvieron de combustible. Pero como todo escenario peñero, minutos después se podía encontrar allí a un dúo de guitarra y bombo que cantaba para que un ballet de un centro de jubilados de Santa Fe mostrara sus destrezas en las danzas de zapateo. Mucha gente en el agua, mucha gente sentada frente al escenario, con un desfile de grupos y solistas, con sorteos de discos y de entradas para la noche que estaría protagonizada por Abel Pintos.
El día soleado seguía acompañando el curso del agua. A un kilómetro de ahí, en otro balneario, todavía había música de atardecer, mientras el sol iluminaba las sierras y recortaba sus picos. Si algún escenario se apagaba, podía surgir alguna guitarreada con sikuris citadinos y músicos del trío instrumental cordobés MJC. Pero el día festivalero recién comenzaba y a medida que se iba la luz crecía el frenesí de una nueva luna que llegaba. En la cuadra de la avenida San Martín que da a la plaza Próspero Molina los sonidos se superponían. Folklore en todos lados y una calle hecha peatonal colmada de turistas instalados en el Valle de Punilla y de cordobeses que aprovecharon el fin de semana para acercarse a Cosquín.

Cosquín 2012: una segunda noche a pura pasión

Entre Abel Pintos, Miguel Estrella, Canto 4 y Bruno Arias, a la segunda noche no le faltó sentimiento. Crónica y fotos.



Cosquín es pasión, se sabe. De otro modo quién sabe si el Festival Nacional de Folklore hubiese tenido resto para llegar a superar el medio siglo de vida y constituirse en la verdadera meca de los cantores vernáculos y hasta en el árbitro de las conductas de la música popular argentina. Y la segunda noche tuvo pasión. Pasiones de todo tipo, que llegaron de distintos lugares, con varidas formas y gestos. La primera manifestación de esas pasiones fue la arenga de Marcelo Simón en la apertura, dedicada al amor.
La segunda llegó enseguida, con la actuación de Sergio Galleguillo y ese énfasis chayero que por momentos lleva a pensar que cuando la pasión desborda, es demagogia.
En la plaza cubierta en un 70 por ciento, la noche fresca trazó su paleta de pasiones. Miguel Ángel Estrella, el ballet Lo Lamento por la Baldosa y el ballet El Aleph, rindieron homenaje a las Madres de Plaza de Mayo con un show colorido y emotivo, que comenzó con la clásica Chakay Manta, por el miso Estrella al piano y continuó con canciones como Hasta otro carnaval, de Raúl Carnota, Qué bueno qué bueno, de Jaraba de Palo y el final con La pobrecita, con Estrella nuevamente al piano, mientras algunas Madres desde el escenario recibían el aplauso afectuoso de la Próspero Molina. Después, el historiador Pacho O'Donell y Antonio Tarragó Ros desgranaron las apasionadas historias de Camila y Uladislao, San Martín y Merceditas, Bairoletto y la Justicia, entre otras, traídas desde el tiempo y contadas con música y palabras.
Cada uno a su manera, Aymama y Omar Moreno Palacios encantaron a una plaza que demostraba su sensibilidad con silencios y aplausos. Enseguida Canto 4 cambió el aire de las pasiones desatando un verdadero huracán que sopló con fuerza en las tribunas y las plateas.Los salteños combinaron momentos de la enjundia que le conocemos con otros que buscaban lirismo, tal vez menos logrados, como una selección de zambas, cantadas a capella junto a toda la plaza. Cuando parecía que la actuación había terminado con Chacarera del rancho, hubo que respetar el deseo de los miles que pedían más. Entonces los pétalos de la escenografía tuvieron que abrirse nuevamente para que vuelvan al escenario.
La pasión juvenil fue para Abel Pintos un consagrado por Cosquín hace cuatro años. El cantor de Ingeniero White canalizó mucho de lo que la plaza tenía para dar en materia de afecto, suspiros y aplausos. Más allá de algunas baladas que no dicen mucho, Pintos se mostró cantor completo, un artista que se para de otra manera en el escenario, que apela a registros expresivos distintos a los que se suelen ver en esta plaza, con un gesto que resulta personal y que pone mucho de folklore en lo que hace.
La pasión del recuerdo llegó con Nicolás Membriani, Lucía Ceresani, Samuel Garcilaso y Germán Montes, en el homenaje a Argentino Luna. De sur a norte la pasión pasó después hacia Bruno Arias, recientemente declarado en La Quiaca como embajador cultural de La Puna, Arias cumplió una actuación consagratoria, acompañado por una banda sólida y versatil y un cuerpo de bailarines puneños que pusieron plasticidad y color a sus canciones. Su actuación tuvo contenido, buenas puesta, fuerza, ingenio, talento y recibió como respuesta el gran aplauso de la plaza que quería más.
Bien entrada la madrugada, Los Núñez con Ruiz Guiñazú pusieron su pasión chamamecera. Era muy tarde y siguieron pasando cantores hasta las seis de la mañana. La pasión se mostró de muchas formas en otra larga noche, que vio pasar 23 números por el escenario Atahualpa Yupanqui. Hubo silencio y estrépimto, superficialidad y profundidad, emoción y alegría. Una noche de pasiones.
Medir la pasión en función de los decibles y la fuerza expuesta es una de las posibillidades, acaso la más corriente, pero no la única.

RECONQUISTA - LA TERCERA NOCHE YA PASO

Todo comenzó con el teclado de un hijo de Reconquista, noes referimos a JUAN CARLOS LEIVA. que con un repertorio de RUBEN DURAN, a quien admiró... Impecable... GRANDE FLACO !!!

La continuidad la dio una pareja de baile, ganadora del prefestival, JONATAN FRATI  JESICA AGUIRRE.... Danzas sobre el escenario...

Mas tarde los chicos de Avellaneda, PROYECCION 5 (aporte del Municipio de Avellaneda), subieron al escenario y desplegaron su repertorio tal como su nombre lo indica, de Folklore de Proyección.... Del Rock, como lo dijeron en una nota previa con Nativa, decidieron hacer Folklore... Buena elección...

Y la fiesta continuó con BELEN y sus músicos... una Misionera de 18 años que la rompió arriba del escenario... un timbre de voz fenomenal, y un repertorio de musica litoraleña espectacular. MUY BUENO

EL padre JULIAN ZINI y el grupo NEIKE CHAMIGO, con sus versos de siempre y la inigualable voz de Rosita, mantuvo de pie al publico de reconquista.....

LOS CUMPAS... humor mendocino sobre el IRENEO FACCIOLI... Con el ritmo de SOY FELIZ de Montaner... y de impecable camisas a rayas blanca y negra. FRANKY y OSCAR hicieron de las suyas, se vinieron renovados y se fueron ovacionados...

El cierre estuvo a cargo de CANTO 4. Nacidos artisticamente en Salta en el año 1999 ganado un importante concurso interprovincial con más de 300 participantes denominado “Nace una Estrella”. Se subieron al escenario, con Un repertorio impecable mantuvieron al publico en el predio.... Que bueno!!!!

El Chaqueño y Abel Pintos, el "dos por uno" en Jesús María

La sexta noche del Festival del Folklore de Jesús María fue también la quinta. La lluvia persistente del martes obligó a la suspensión de todas las actividades del campo de la jineteada y del escenario, por lo que la de ayer resultó una jornada atípica por su dimensión, que conjugó como pudo lo que estaba previsto para los dos días.
Si bien el "dos en uno" resultaba atractivo por la cantidad y la variedad que ofrecía en materia artística,la movida obligó a que en la primera parte de la noche muchas de las actuaciones previstas fuesen más breves de lo desado. Como en revisación médica para una pileta comunal fueron pasando artistas por el escenario Martín Fierro.Cada uno tuvo a disposición más o menos 10 ó 12 minutos.
Había que salir al ruedo con las ideas claras y nadie disponía de tiempo para el ornamental gre gre antes de decir Gregorio. Entre los más destacados estuvieron los salteños de Canto 4, que con una actuación contundente lograron encender las tribunas por primera vez en la noche.
El estilo del conjunto, enfático y directo, era el ideal para estas situaciones. Desde otro lugar, también resultó efectivo el de Coplanacu, que llegó para prolongar el regocijo. Chacarera, gato y zamba les bastaron a Julio Paz y Roberto Cantos para establecer el contacto con el público. Pero el breve paso resultó poco y dejó al público con ganas de más. Una lástima que una de las expresiones más hermosas y queridas de la música argentina hayan tenido tan breve presencia. Así lo entendió también el público, que quedó pidiendo el bis que la tiranía del escenario al final negó.
La jornada había comenzado bajo densos nubarrones, que pasada la medianoche se habían dispersado. La amenaza de lluvia se había alejado y en el aire quedaba como oloriento reemplazo el vapor festivalero que subía de las parrillas, ese concentrado de patria que se pega en las chombas y acompaña como un ángel custodio, que no se ve pero se huele.
Minutos antes de la una de la madrugada llegó Abel Pintos y uno de los momentos más esperados de la noche comenzaba a cumnplirse. Durante poco más de una hora convidó canciones que sus fans cantaron con él como si fuesen propias. Tuvo tiempo para invitar a Marcela Morelo y redondeó uno de los momentos más fuertes de la noche. Y pensar que todavía quedan algunos que discuten la pertenencia o no del chico de Ingeniero White al universo del folklore.
Se sabe que entre los complejos del folklore, el de invasión fue siempre el más pronunciado, pero lo de Pintos resiste cualquier amonestación por parte de los santuarios de "lo nuestro". Pintos es sencillamente un artista completo como pocos, más allá de cualquier género, que con sensibilidad personal se para muy bien en el escenario y que sabe cautivar a un público joven, como quedó demostrado con la actuación de anoche.
A fuerza de canciones forjadas desde distintos lugares, algunas de ellas muy bellas, Pintos fue Pintos, un artista necesario. Si la duda sobre sus credenciales folklóricas persistiesen, como podrían caer sobre muchas de las cosas que se ven y se escuchan por estos días dentro y fuera del anfiteatro José Hernández, queda la certeza de que se trata de un artista festivalero, es decir que sabe cómo comportarse en estas situaciones.
Pasaron caballos y cantoresCerca de las dos de la madrugada llegaba el Chaqueño Palavecino, que como siempre entró al campo de la jineteada montando en un emprendado. Después de saludar, antes de subir donde lo espereban sus músicos, al pié del escenario, le cantó a la virgen. Torrencial y animado, enseguida Palavecino comenzó su ráfaga cancionera, mientras de las tribunas muchos bajaban para ganar un lugar en el campo, más cerca del ídolo.
Toro en su rodeo, el cantor del Chaco salteño supo otra vez despertar esa mezcla de entusiasmo y veneración en un público que lo esperó hasta la madrugada para elevar carteles, vasos a medio tomar, telefonitos, filmadoras y cuanta cosa sirviese para expresar y conservar felicidad.
La voz estridente, la sonrisa gardeliana, la chispa criolla, la pilcha gaucha, el toque rústico y un repertorio que sabemos todos, son algunos de los elementos evidentes del carisma del cantor. El resto tiene que ver con los misterios del magnetismo, eso que es más fácil sentir que explicar. Con gesto de caudillo, cantó cosas nuevas y cosas de siempre, hizo chistes continuamente, invitó a la comparsa Los Teucos para cantar vidalas, al joven coterráneo Antonio Salas y a Las voces de Orán. Con su actuación llevó la noche al extremo del entusiasmo. Entonces la lluvia ya era un recuerdo.