
Con muchas expectativas, Cuti y Roberto Carabajal presentaron el 29 de abril “La noche de los ahijados” en Los Cardones, la concurrida peña folklórica de Palermo Soho. El público comenzó a ocupar sus mesas desde temprano para disponerse a compartir una rica cena con deliciosos platos de la provincia de Salta.
Mientras interesantes artistas brindaban su espectáculo con la conducción de Carlos Capurro, no tardaron en subir al escenario figuras como Los Chaza, herederos del talento de don Andrés Chazarreta; Omar Núñez “Chimpamachu”, ambos de Santiago del Estero, María Siria, Ferny, Los días pasan volando…entre otros.
En uno de los momentos más esperados de la celebración se sumaron los integrantes del grupo Siempre Salta, quienes deleitaron al público con sus hermosas voces y temas muy bien seleccionados, como “Lejos de Orán”, “Soy Coplero”, “Don Balta” , entre otros característicos de su repertorio.
La gente se plegó con entusiasmo al festejo acompañando sus temas con coro, palmas y danzas, como es costumbre cuando ellos presentan lo suyo.
Luego se dio paso al grupo Canto 4, los conocidos salteños que mientras los terremotos castigaban Chile, se encontraban recibiendo el premio “Gaviota de Plata” en el festival de Viña del Mar. Los changos, como cariñosamente los llaman sus más fieles seguidores, interpretaron temas como “Sombra Herida”, que da nombre al primer material discográfico del conjunto; “Piedra y camino”, “Al jardín de la República”, entre otros.
Finalmente, acompañados por Cuti y Roberto, cantaron “Un Domingo Santiagueño”, recordando aquellos tiempos, cuando comenzaron como artistas exclusivos en la peña Sonckoy Carabajal, recién llegados a Buenos Aires.
La velada transcurría con mucha alegría entre diversos ritmos folklóricos, que por supuesto la gente acompañaba bailando animosamente en los sitios de los que podía disponer.
Ya pasada la medianoche, teniendo como invitados especiales a Martín “papucho” Funes y Vito Barraza, los anfitriones cantaron las últimas canciones de su disco “20 años”, entre anécdotas y cuentos del repertorio santiagueño, que el público se dedicó a escuchar con mucha atención.
La velada continuó animosamente en las mesas, con el público y los artistas compartiendo sus guitarras e improvisando canciones, mientras que otros bailaban alguna zamba o chacarera entre amigos y en forma distendida.
Como es costumbre en Los Cardones, cuando el sol está en lo alto, se quedan solamente los habitué del lugar, después de haber disfrutado una noche entre amigos. Parece un buen momento para comenzar a retirarse con la satisfacción de haber llenado el alma con el más puro folklore de nuestra tierra.
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