
El grupo salteño presentará mañana su nuevo disco en el teatro Alberdi, junto a los locales de Los Coyuyos de Tucumán. Llevan ocho años radicados en Buenos Aires.
La costumbre de juntarse a guitarrear y a cantar se les pegó demasiado temprano, pero quedó adherida a ellos como un fuerte abrasivo. En estos días se cumplirán 10 años de aquellas reuniones en su Salta natal que terminaron dándole forma a Canto 4, el conjunto vocal que mañana presentará su segundo disco, titulado con el nombre del grupo, en el teatro Alberdi (Jujuy 99), a las 21.30.Antes actuará el grupo local Los Coyuyos de Tucumán.
El grupo se formó entre compañeros de la secundaria en Salta, y antes de terminar de cursar, entre fiestas y encuentros, decidieron salir a cantar por su ciudad. Juan Peñalva, Facundo Rufino, Rodrigo Villarreal e Iván Vera, pasaron sus dos primeros años actuando en su provincia, con algunas esporádicas salidas a provincias vecinas, hasta que en 2001 decidieron radicarse en Buenos Aires.
“Quisimos federalizar nuestra música desde allá, porque desde Salta, como de todo el interior, cuesta mucho más”, explicó Rodrigo.
Los cuatro coincidieron en que el desarraigo y la distancia terminaron favoreciéndolos. “Nos pasó algo muy bueno. En Salta hay folclore por todos lados, y en Buenos Aires no se escuchaba en ningún lugar, y tuvimos que ponernos a buscar nuestro propio folclore. El lugar nos obligó a estar atentos para encontrar nuestras formas”, señaló Facundo, terciando ejemplos metafóricos con realidades, para definir el sonido de Canto 4, caracterizado por la fusión entre la vieja guardia folclórica y elementos propios, más modernos.
La base musical es casi siempre la del folclore clásico, con guitarras, bombo y cuatro voces. Pero hay arreglos de teclado, percusión, bajo o guitarras eléctricas, según el tema lo requiera.
Cambio de imagen
Eso es algo que no sólo se escucha, sino que se ve. “Lo que sí nos cambió Buenos Aires fue el look, porque nos contagiamos un poco y ahora cuando vemos unas zapatillas plateadas y brillantes quedamos como locos”, contó Juan entre risas.
“Nos alejamos de la imagen tradicional del folclorista porque no hace falta vestirse de gaucho para sentir el folclore”, añadió Facundo.
Este nuevo disco que el grupo está presentando está cargado de nostalgia, aunque no necesariamente de tristeza. “Cuando lo escuchamos grabado nos dimos cuenta de cuánto extrañamos Salta, de cuánto dejamos atrás por cantar...”, señaló Facundo.
Los integrantes de Canto 4 se sienten parte de una movida de renovación folclórica nacional, que busca revitalizar estilos y costumbres. “En todo el país hay mucha gente joven haciendo música o bailando folclore, es algo impresionante”, menciono Rodrigo, quien se mostró sorpendido porque descubrió hace poco que muchos ballets arman coreografías con la zamba “Sombra herida”, que le dio el nombre a su primer disco.
A 10 años de haber empezado a recorrer este camino juntos, los cuatro músicos mantienen vivo el espíritu de sus guitarreadas.
El grupo se formó entre compañeros de la secundaria en Salta, y antes de terminar de cursar, entre fiestas y encuentros, decidieron salir a cantar por su ciudad. Juan Peñalva, Facundo Rufino, Rodrigo Villarreal e Iván Vera, pasaron sus dos primeros años actuando en su provincia, con algunas esporádicas salidas a provincias vecinas, hasta que en 2001 decidieron radicarse en Buenos Aires.
“Quisimos federalizar nuestra música desde allá, porque desde Salta, como de todo el interior, cuesta mucho más”, explicó Rodrigo.
Los cuatro coincidieron en que el desarraigo y la distancia terminaron favoreciéndolos. “Nos pasó algo muy bueno. En Salta hay folclore por todos lados, y en Buenos Aires no se escuchaba en ningún lugar, y tuvimos que ponernos a buscar nuestro propio folclore. El lugar nos obligó a estar atentos para encontrar nuestras formas”, señaló Facundo, terciando ejemplos metafóricos con realidades, para definir el sonido de Canto 4, caracterizado por la fusión entre la vieja guardia folclórica y elementos propios, más modernos.
La base musical es casi siempre la del folclore clásico, con guitarras, bombo y cuatro voces. Pero hay arreglos de teclado, percusión, bajo o guitarras eléctricas, según el tema lo requiera.
Cambio de imagen
Eso es algo que no sólo se escucha, sino que se ve. “Lo que sí nos cambió Buenos Aires fue el look, porque nos contagiamos un poco y ahora cuando vemos unas zapatillas plateadas y brillantes quedamos como locos”, contó Juan entre risas.
“Nos alejamos de la imagen tradicional del folclorista porque no hace falta vestirse de gaucho para sentir el folclore”, añadió Facundo.
Este nuevo disco que el grupo está presentando está cargado de nostalgia, aunque no necesariamente de tristeza. “Cuando lo escuchamos grabado nos dimos cuenta de cuánto extrañamos Salta, de cuánto dejamos atrás por cantar...”, señaló Facundo.
Los integrantes de Canto 4 se sienten parte de una movida de renovación folclórica nacional, que busca revitalizar estilos y costumbres. “En todo el país hay mucha gente joven haciendo música o bailando folclore, es algo impresionante”, menciono Rodrigo, quien se mostró sorpendido porque descubrió hace poco que muchos ballets arman coreografías con la zamba “Sombra herida”, que le dio el nombre a su primer disco.
A 10 años de haber empezado a recorrer este camino juntos, los cuatro músicos mantienen vivo el espíritu de sus guitarreadas.
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