Dicen que a la familia no se la elige. Sin embargo, algunos proyectos terminan hermanando a las personas. Así ocurrió con los integrantes de Canto 4, unos amigos que de cantar juntos en el secundario pasaron a convertirse en uno de los grupos de folklore más exitosos del país. A sus veinte años, partieron de Salta hacia Buenos Aires para probar suerte con la música. Seis años después, Rodrigo Villarreal, Juan Peñalva, Facundo Rufino e Iván Vera juegan al fútbol con Los Nocheros y son amigos de Abel Pintos. Han recorrido toda la Argentina, cantando en festivales tan importantes como Cosquín, La Chaya, el Jesús María o el Festival de la Tonada. En 2007 lanzaron su primer disco, Sombra herida, y el 31 de octubre presentaron el segundo, Canto 4, y llenaron el Teatro ND Ateneo de Buenos Aires. Sin embargo, los Canto 4 todavía tienen bien frescos los recuerdos de sus comienzos en Capital Federal, adonde llegaron con una mano atrás y otra adelante. “Hicimos mucho esfuerzo durante mucho tiempo”, expresa Juan, quien conserva su acento salteño. “Todos los días buscábamos lugares para cantar y tratábamos de hacer contactos, porque no teníamos ninguno; ni un demo grabado, ni una foto bien hecha en estudio. Le cantábamos al dueño una hora antes de que abriera su boliche, y si le gustaba, armábamos algo. Hoy miramos para atrás y estamos muy orgullosos de todo lo que logramos”
¿Cómo definirían su música?Rodrigo:–Somos folklore viejo y nuevo, todo junto. Es como un balde: le ponés a Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Abel Pintos, Sin Bandera, Luis Miguel… después agarrás una cuchara y lo revolvés. Sacás el molde y queda Canto 4 (risas).–Su manera de cantar suena muy moderna…Facundo:–Lo que intentamos es hacer música sin olvidar lo que tanto nos gusta. Escuchamos folklore desde muy chicos; Los Cantores del Alba y Los Fronterizos han marcado huellas muy grandes en nuestras vidas. Pero también escuchamos a Brian Adams, y también forma parte de nosotros. Canto 4 tiene eso que suena a viejo, porque son canciones tradicionales, pero con maneras de cantar nuevas. Nuestra formación también es tradicional: cuatro jóvenes que cantan con armonías fuertes, como en los sesenta, pero con acordes nuevos.–
¿En qué lugares los reciben mejor?Facundo:–A nosotros nos sorprende tener el recibimiento que tenemos vayamos donde vayamos. El folklore es muy fuerte en todo el país, aunque no se note en los medios masivos. En todos los lugares donde actuamos hay chicos que bailan, cantan y hacen muchísimo por esta música. Ahora que hicimos el ND Ateneo nos dimos cuenta de lo que mueve el folklore, porque no sólo vinieron desde otras provincias a vernos –Formosa, Corrientes, Mendoza o Río Negro–, sino que hay mucha gente de Buenos Aires a la que le encanta. El público del folklore es muy abierto a todas las posibilidades que ofrece esta música.–
¿Por qué sus canciones llegan tanto a la gente?Facundo:–No lo sabemos. Gracias a Dios, mucha gente siente que resumimos en una canción lo que les pasa a ellos. Uno no entiende mucho por qué. Emparentarse en el sentimiento es extraño, pero también maravilloso. Es lindo cantar y que la gente sienta lo mismo que vos sentís. Nosotros partimos desde el sentimiento puro y de la realidad, no estamos inventando nada; hablamos desde el lugar en el que estamos. Nos sentimos mal y hacemos una canción. Nos sentimos enamorados y hacemos una canción.–
¿Cómo se sienten cuando la gente los llama “los nuevos Nocheros”?Facundo:–Es natural que la gente piense que somos los nuevos Nocheros. Estamos muy próximos en el tiempo, somos de Salta, somos cuatro… pero somos un poquito más jóvenes ¡y jugamos al fútbol mejor que ellos! (Risas). Si estuviéramos en el 67, la gente también diría que somos parecidos a Los Cantores del Alba.–
¿Cuál es la temática del último disco?Juan:–En nuestro segundo disco, Canto 4, hay un tema que se llama Como el río, que habla de nosotros, de nuestra vida, de que somos como el río que siempre va para el frente y sigue su camino. En el último disco hay más nostalgia que en el primero, que era más acaramelado.Facundo:–La realidad es que hay momentos tristes o en los que nos sentimos un poco solos porque estamos lejos de casa, lejos de la gente que uno lleva en el corazón. Pero seguimos adelante porque queremos desarrollar este proyecto toda la vida, nos la bancamos a fuerza de seguir cantando.
Una carrera a puro pulmón–
Una carrera a puro pulmón–
¿Les gustaría volver a Salta? Juan:–Cada uno tiene su manera de verlo, porque tenemos personalidades muy diferentes. A mí me encanta Salta, pero a la semana me quiero volver a Buenos Aires, me atrae mucho el barullo que hay acá. Rodrigo:–A mí me tira mucho mi tierra, Salta, incluso Córdoba. En las giras estamos conociendo lugares maravillosos de la Argentina y siempre surge el comentario: “Yo algún día tengo que vivir acá”. Pero siempre está la intención tácita de volver a Salta.–
¿Por qué decidieron venir a Buenos Aires?Juan:–Nos vinimos para acá, porque como dicen todos: “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”. Vinimos a buscar un sello discográfico y un representante para hacer una carrera federal, dirigida a todo el país. Costó muchísimo, porque, cuando llegamos, acá no había folklore. Eso nos forzó a ser más creativos, nos estimuló artísticamente a sacar el folklore que teníamos adentro y a crear nuestras propias canciones, que son la base de Canto 4. Estas nos dan el estilo, la personalidad, nos hacen diferentes a los demás grupos.–
¿Cómo fueron los primeros pasos en la gran ciudad?Facundo:–Duros, durísimos. Nos quedábamos en la casa de una amiga, dormíamos en los sillones. Luego nos fuimos a una casa que nos alquilaron baratísimo en Barracas. Juan:–Después vivimos en Avellaneda, en una casita muy chiquita; dormíamos todos juntos en el mismo cuarto, con las camas pegadas por la falta de espacio. Ahí aprendimos mucho sobre convivencia y nos refugiamos en el ensayo. Nos mirábamos las caras todo el tiempo, no había show ni nada para hacer. Y bueno, ensayábamos desde las dos de la tarde hasta las once de la noche.–Con tanto ensayo debía ser difícil estar en pareja…Rodrigo:–Ahí andábamos… ¡Nosotros somos nuestras propias novias! (Risas). Cuando estábamos grabando el disco, tuvimos un período de ensayo, grabación y luego el ensayo del show. Fueron ocho meses durante los cuales nos veíamos las caras veinte horas al día. Y después, seguís pensando en la producción, hablás del disco, seguís pensando en las canciones… Es algo muy absorbente. Y lamentablemente, la persona que está al lado puede quedar, muchas veces, en un segundo plano. Como dice Bilardo: “La selección está primero que mi familia”. Para nosotros, con la música pasa lo mismo. –
¿Cómo hacen para componer entre varios?Facundo:–Se nos hace muy fácil. Nos sentimos bien hablando juntos; hablamos más o menos de lo mismo. Rodrigo:–Es complicado generar una química con otra persona, más cuando se trata de algo tan particular como una canción. Hay que tener un estado de ánimo, una conexión mental y muchas horas. Hay que sentarse a escribir. Como dice Serrat: “Ochenta por ciento de trabajo, veinte por ciento de inspiración”. No hay otra alternativa.–¿Cuál es la meta más importante que se plantean como grupo?Facundo:–Nuestro objetivo es muy trascendental. Nos gustaría que los chicos de ocho o nueve años escucharan a Canto 4 y dijeran: “Yo quiero hacer folklore” porque escucharon a un grupo como el nuestro. Ese es nuestro objetivo fundamental. Queremos ser una parte de la historia; que nuestra música se transmita de generación en generación, como pasó con Los Fronterizos o Los Chalchaleros. Que alguien diga: “Yo canto así porque así cantaba Canto 4”
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